Descubre de dónde procede el fútbol en nuestra publicación de hoy.  En la actualidad, el fútbol es un deporte muy popular y practicado en un montón de países, pero… ¿conoces los orígenes de esta actividad? Toca remontarse a la época clásica…


De dónde procede el fútbol: la antigua Grecia

En Grecia, el cuidado del cuerpo era algo fundamental. Los antiguos griegos buscaban siempre la manera de mantenerse en forma; así, el ejercicio físico era algo muy frecuente en esta civilización. Por algo hemos heredado la tradición de los Juegos Olímpicos, ¿verdad? Entre las distintas prácticas deportivas existía una que recibía el nombre de epislcyros. ¿En qué consistía esta práctica? Si bien la información de la que disponemos en la actualidad es bastante insuficiente para recrear con exactitud la intención de este juego, sí que hay pequeños datos que invitan a pensar que puede ser uno de los deportes que dieron origen al fútbol tal como lo conocemos hoy en día.
Todo parece indicar que en este deporte participaban dos equipos de unos 12, 13 o 14 jugadores. Ambos dispondrían de una pelota, que probablemente estaría fabricada con vejigas de animales infladas o pelo y lino. La idea sería superar a sus contrincantes mediante pases de balón; y para pasar la pelota se ayudaban de manos y pies. En un principio, este deporte solo era practicado por hombres, si bien más adelante las mujeres también comenzaron a practicarla. Se sabe también que el terreno de juego estaba señalizado mediante líneas, dividiendo el campo de cada equipo.

De dónde procede el fútbol: la antigua Roma

Los griegos no fueron los únicos en practicar deportes que recuerdan a nuestro actual fútbol. En Roma, los legionarios y reclutas solían jugar al harpastum. El terreno de juego era una zona rectangular, marcada con cuerdas. La idea era transportar una pelota de un extremo a otro del campo. Para ello, estaba permitido hacer cualquier tipo de daño (¡todo valía excepto matar al oponente!) Una vez llegasen al extremo opuesto, tenían que tocar la cuerda con el balón. De esta forma, conseguían puntos.
Se dice que esta práctica, pese a su violencia, favorecía el desarrollo de sus capacidades físicas, ya que se veían obligados a utilizar su velocidad, agilidad, fuerza… Además, probablemente uno de los principales objetivos era fomentar el trabajo en equipo entre los reclutas. Mediante esta actividad, se fomentaba el espíritu colectivo.


Como veis, aunque la documentación que ha llegado hasta nuestros días es bastante escasa, las pequeñas pinceladas que conocemos de cada actividad sí que hacen pensar que son deportes precursores del fútbol que ahora jugamos. Sin duda, ¡esta actividad tiene mucha historia y nunca dejará de sorprendernos!

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